miércoles, 3 de noviembre de 2010

EL PAPÁ DE UNA ESTRELLA


Esta historia de vida, me dejó muchas enseñanzas. Tantas como para escribir varias historias. Y definitivamente, lo haré; pero hoy deseo concentrarme en una de esas enseñanzas, uno de los valores que procuro vivir diariamente y, en ocasiones, me es muy difícil aplicar y seguro a ti también: NO JUZGAR. ¿No les ha pasado que con el simple hecho de ver a una persona por su apariencia empezamos a hacernos una idea equivocada de lo que es hasta que no la conocemos bien? ¿Te ha pasado que si una persona se viste de cierta forma, o habla de otra le pones une "etiqueta", haces tu propio juicio respecto a ella y  prefieres alejarte? Creo que como todos, en ocasiones yo hacía lo mismo, sobretodo, con personas que despertaban en mí cierta desconfianza. Pues bien, una pequeña niña, mejor dicho, el papá de una pequeña niña, me enseñó sin saber, que eso es lo peor que podía yo hacer en este mundo. 

Hace varios años atrás conocí a Estrellita, una dulce pero valiente y aguerrida pequeñita, quien a tan corta edad, escasos 5 añitos, había vivido quizá lo que muchos de nosotros no hemos vivido en nuestra vida entera. Llegó a la ciudad de Monterrey junto a su papá en busca de ayuda, ya que presentaba un retinoblastoma, para ser más claros, un tumor en uno de sus ojitos. Yo la conocí por casualidad, grabando otra de las historias, ya que ella no iba a ser presentada en el programa de televisión porque se había conseguido su donativo con anticipación; sin embargo, algo sucedió ese día, me llamó la atención que a pesar de la gravedad de su situación su sonrisa no se apagaba nunca, aún y el dolor inmenso que el cáncer que padecía le pudiera ocasionar. Estrellita todo el tiempo sonreía, y siempre estaba dispuesta a todo lo que los médicos le indicaran. Empecé a platicar con ella, a preguntarle su edad, de dónde era originaria, qué le gustaba hacer. Estaba hospedada en un albergue con el que cuenta la institución, precisamente para personas de otros estados que llegan a Monterrey y no tienen dónde hospedarse. Después de un rato, corrió buscando a su papá quien la llamó ya que era la hora para comer. Me fui siguiéndola hasta la cocina y allí conocí a su padre, a quien abrazó fuertemente en ese momento. No sé por qué siempre he relacionado a las personas con tatuajes en exceso en brazos, piernas, cuellos, etc. con "desconfianza" o miedo quizá, es una relación en automático, ¿por qué? no lo sé, quizá porque es lo que predomina entre personas que conforman bandas o pandillas. Es aquí cuando en verdad digo, qué equivocados estamos cuando juzgamos de esta manera. El papá de Estrellita tenía muchos tatuajes, era muy jovencito, no sabía leer y escribir, apenas podía expresarse, en pocas palabras, si lo hubiera visto en la calle, de inmediato hubiera pensado cosas espantosas de él. Lo saludé cordialmente y me despedí de ambos. 

Me intrigó mucho conocer acerca de Estrellita, así que pregunté a trabajo social sobre su historia y es aquí cuando empiezo a darme cuenta del maravilloso padre que Dios había elegido para tan hermosa niña y de lo mal que hacemos en juzgar sin conocer. La mamá los abandonó en cuanto se enteró que su hija tenía cáncer. Supongo que ya estás haciendo un juicio sobre el actuar de esta mujer ¡no empecemos a juzgar de nuevo! en este tipo de situaciones aprendí que, lamentablemente, una enfermedad une o desune familias y, en este caso, su mamá quizá no pudo soportarlo y prefirió evadir la situación. En verdad te lo digo, no podemos juzgarla por esa decisión que tomó. Detrás existe toda una historia que no conocemos.

Nunca vi tanta entrega sin cansancio por un ser amado. Aún sin saber leer y escribir, él hacía lo imposible por encontrar las direcciones para recoger los medicamentos, dejó todo en su ciudad de origen por estar al pendiente de su hija, los días eran cortos para brindarle todo lo necesario a su hija para que no sufriera. ¡Agradecimiento total era lo que brotaba por todos sus poros! El día del amor y la amistad fue hasta mi oficina y junto a Estrellita me regalaron una paleta en forma de corazón, sólo se limitó a decirme: "gracias, porque mi hija y yo encontramos a una amiga en Monterrey". Ese fue el último día que la vi con vida a mi pequeña Estrellita, y a él con un rostro lleno de luz y con una sonrisa que sólo reflejaba esperanza. Es tiempo en que todavía la recuerdo y no puedo evitar derramar lágrimas por mi Estrellita, hermoso nombre para una personita que pasó por mi vida y la iluminó grandemente. 

Durante el tiempo que traté a su papito, como solía llamarlo, solamente me demostró el enorme corazón que tenía y borró de mi mente cualquier idea que pude crearme respecto a su persona. Si su pasado fue difícil e incierto, creánme que eso quedó en el olvido desde el momento mismo en que se entregó en cuerpo y alma a luchar junto a su pequeñita para vencer una enfermedad tan difícil como el cáncer. En vida el cuerpecito de Estrellita fue frágil y no lo soportó, pero en espíritu su papá le pudo transmitir y me transmitió a mí, que uno debe luchar hasta el último suspiro por alcanzar lo que más se desea, aún y a pesar de que la gente a tu alrededor te juzgue y no confíe en ti.  




2 comentarios:

  1. Cynthia Luna Martinez: javi!!!!!!!!!!! no mames!!!! m hiciste llorar wei!!!!!!!!! neta.... gracias por mostrarme esto... mi estrellita está en el cielo... pero tú y mis amigas saben lo mucho k la extraño y la sigo keriendo... ese recuerdo es mío y nadie, nunca me lo va a quitar..... te kiero mensooo!!! :D

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  2. mmmmmmmm... ya cambié la configuración a público, pero no salió el otro comment... je je je sorry javi.......... muy buen blog vero!!!

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